Como ya no funciono correctamente para escribir con amor y calma, me fundo un nuevo lugar en el que planeo escribir pequeñas entradas dignas de un microblog excepto que... a veces son ligeramente más largas que 140 caracteres.
Y ya, eso es todo. El nuevo blog. Pásele a lo barrido.
sábado, 26 de mayo de 2012
Quiero yacer contigo sobre una cama de rosas, muchos pétalos de rosa. Porque en los primeros momentos son ellas de terciopelo vivo. Y cuando terminemos y decidas que no me quieras volver a ver jamás, quiero recoger los pétalos secos, hacerlos polvo y ceniza, y enviártelos en un pequeño saco de muerto terciopelo rojo y negro con una tarjeta que diga "Parecerán tan suaves como lo fueron alguna vez. Bébetelos en tu café."
martes, 1 de mayo de 2012
Miro la imagen y me imagino perfecta: con la magia que me ha permitido arrancarle el corazón a mis enemigos, con sus partes internas en mis manos, con la sangre sensación, con la felicidad de ser y hacer.
Y me doy cuenta de que soy la perfecta bruja del cuento de hadas, quiero hacer que te sangren las manos, quiero verte morir sufriendo como sufro yo.
domingo, 18 de marzo de 2012
viernes, 10 de febrero de 2012
En el kinder, los salones estaban semivacíos. Casi perfectos. Grandes ventanas. Etcéteras.
En la primaria, los salones eran ligeramente más grande, pero estaban cuatro veces más llenos (o cinco o seis). Poco espacio. En la secundaria, los salones no tenían espacio, no tenían grandes muebles, no tenían ventanas. En la prepa, los salones eran pequeños y estaban hasta su capacidad. En la universidad, hoy, los salones miden 2mx3m. Dafuk.
En la primaria, los salones eran ligeramente más grande, pero estaban cuatro veces más llenos (o cinco o seis). Poco espacio. En la secundaria, los salones no tenían espacio, no tenían grandes muebles, no tenían ventanas. En la prepa, los salones eran pequeños y estaban hasta su capacidad. En la universidad, hoy, los salones miden 2mx3m. Dafuk.
jueves, 26 de enero de 2012
Echada, escuchando un podcast, oigo como un sonido eléctrico que se asemeja a un portón automático abriéndose. Mi reacción física fue gritar internamente "¡ay, cabrón, ya llegó mi mamá y no he hecho nada!" y mi reacción mental fue que nada de ese sonido tenía sentido porque ¿quién chingados tiene un auto en Guanajuato? En resumen, me sentí bien idiota porque mi cuerpo se siente en casa y mi cerebro es demasiado inteligente para él.
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