Como ya no funciono correctamente para escribir con amor y calma, me fundo un nuevo lugar en el que planeo escribir pequeñas entradas dignas de un microblog excepto que... a veces son ligeramente más largas que 140 caracteres.
Y ya, eso es todo. El nuevo blog. Pásele a lo barrido.
domingo, 18 de marzo de 2012
viernes, 10 de febrero de 2012
En el kinder, los salones estaban semivacíos. Casi perfectos. Grandes ventanas. Etcéteras.
En la primaria, los salones eran ligeramente más grande, pero estaban cuatro veces más llenos (o cinco o seis). Poco espacio. En la secundaria, los salones no tenían espacio, no tenían grandes muebles, no tenían ventanas. En la prepa, los salones eran pequeños y estaban hasta su capacidad. En la universidad, hoy, los salones miden 2mx3m. Dafuk.
En la primaria, los salones eran ligeramente más grande, pero estaban cuatro veces más llenos (o cinco o seis). Poco espacio. En la secundaria, los salones no tenían espacio, no tenían grandes muebles, no tenían ventanas. En la prepa, los salones eran pequeños y estaban hasta su capacidad. En la universidad, hoy, los salones miden 2mx3m. Dafuk.
jueves, 26 de enero de 2012
Echada, escuchando un podcast, oigo como un sonido eléctrico que se asemeja a un portón automático abriéndose. Mi reacción física fue gritar internamente "¡ay, cabrón, ya llegó mi mamá y no he hecho nada!" y mi reacción mental fue que nada de ese sonido tenía sentido porque ¿quién chingados tiene un auto en Guanajuato? En resumen, me sentí bien idiota porque mi cuerpo se siente en casa y mi cerebro es demasiado inteligente para él.
domingo, 22 de enero de 2012
lunes, 2 de enero de 2012
"¡NO TODO LO QUE ESTÁ ENVUELTO ES UN REGALO!" le grité a mi primo de 9 años cuando se lanzó a una bolsa de basura llena de cajas de regalo respectivamente envueltas y adornadas, en Navidad. El niño es un idiota, se hace pendejo, se comporta como si tuviera 5 años, tiene voz de pito camotero y está consciente de todo lo anterior.
Mi frase me pareció demasiado profunda para mi vida en familia, así que después agregué al oído de otro primo: "Hay que envolverle una mierda".
Mi frase me pareció demasiado profunda para mi vida en familia, así que después agregué al oído de otro primo: "Hay que envolverle una mierda".
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